De 1986 a 2016: Un paseo por la historia del Zarauzko Triatloia

Zarauzko Triatloia Historia

El pasado 11 de junio, la playa de Getaria fue testigo de la salida del Zarauzko Triatloia, como ya es tradición. La edición número 30. Ni más ni menos que tres décadas que han situado la prueba en el olimpo.

Tres décadas donde organización y voluntarios, triatletas profesionales y populares, público y colaboradores e instituciones han contribuido a crear una leyenda. Pero hablar de tantos años significa remontarnos a una época que para los más jóvenes puede parecer lejana.

Una aventura exótica

Año 1986. La atrevida inciativa de los zarauztarras Juan Treku, Jose Maria Gibelalde y Ana Mª Esnal y la colaboración del mítico Javier Berasategui (primer español en completar Challenge Roth y finisher en Hawái) dio sus frutos.

Aventureros que se propusieron organizar una prueba dura en esta zona del Cantábrico de un deporte practicado entonces por unos pocos locos. Con la ayuda de la Oficina de Turismo de Zarautz, la prueba fue dando pasos adelante y mejorando año tras año. Un ensayo y error en toda regla.

Sin duda, el trabajo y la pasión que le puso a partir de 2005 el club local Zarauzko Triatloi Elkartea (ZTE) ha sido determinante para que la prueba haya cogido la dimensión actual. Pero hay unas señas de identidad que conforman su ADN ganador, el de 1986 y el de 2016.

Cóctel de irresistibles tentaciones 

“La belleza de la travesía, la dureza de los muros, los pasillos de gente en la carrera a pie… Están ahí y perduran en la memoria de los triatletas” explica la presidenta del Zarauzko Triatloi Elkartea, Patricia Damián.

Porque son muy diversos los motivos que pueden llevar a cada triatleta a correr en Zarautz. Uno, evidente, es la particular percepción con que vive las pruebas deportivas el País Vasco.

“Movilizamos a todo el pueblo para que la competición salga adelante y eso creo que se nota en el calor que reciben los triatletas. Ese calor, ese ambiente que perciben quienes nos visitan son el principal reclamo, además del elevado nivel organizativo que ya hemos alcanzado” opina Damián.

Ya en pleno boom de nuestro deporte, en 2011 y con motivo del 25 aniversario se decidió elevar el nivel organizativo sin perder un ápice de ese espíritu del 86. De una gestión doméstica se saltó a una gestión más profesional con el apoyo de empresas especializadas.

“Lo fácil es dejarte llevar por la corriente, actuar como los demás, pero en nuestro caso siempre hemos tenido claro que cambiar de formato sería un suicidio para la prueba” comenta Inaxio Alguacil, ex presidente del club.

Era una prioridad en su primera edición y lo sigue siendo ahora, a las puertas de la XXI. Darle a cada participante un trato muy cercano. Y siempre hay momento para escuchar sus opiniones, como sucede en la tradicional cena post carrera.

“Un momento muy bonito donde se genera mucha complicidad con los triatletas. La gente se acerca sin pudor a darte las gracias o a comentarte algo que no le ha gustado. Eso nos da mucha fuerza” concluye Alguacil.

De generación en generación, son muchas las personas que han contribuido a mantener viva la llama de una prueba construida a base de ilusión. Sobre todo ilusión.

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